La profesión del traductor: mediador lingüístico y constructor de puentes entre las culturas

En tiempos de globalización y de creciente interdependencia entre economía, política, ciencia y cultura, la importancia de la profesión del traductor va en aumento. Puesto que traducir no significa meramente transferir palabra por palabra un texto de una lengua de origen a una lengua de destino, sino también tener en cuenta moldes de comunicación lingüísticos y culturales típicos de la lengua de destino, el traductor juega un papel importante en la superación de barreras del lenguaje. Como mediador lingüístico entre personas de diferentes culturas, su intervención es una aportación fundamental en la construcción de relaciones económicas y políticas.

Los traductores y las traductoras no sólo deben tener sentido para el estilo, la terminología, el ritmo del lenguaje y los elementos funcionales de las lenguas de origen y de destino. También es fundamental que dispongan de un bagaje cultural y que conozcan la historia de los respectivos países. Por lo demás, es necesario poseer capacidad analítica suficiente para comprender lo esencial de un texto y reproducirlo con precisión en la traducción. Los traductores deberían por ello contar con un amplio saber general y especializarse en el curso de su carrera profesional en uno o varios campos, tales como la técnica, la medicina, el derecho o la política.

Puesto que el lenguaje no es una fórmula matemática, sino que posee una cierta flexibilidad, gracias a los sinónimos, a las posibilidades estilísticas y las partes intercambiables de la oración, no es posible decir de una traducción que ella es la correcta. El traductor asume la responsabilidad sobre sus elecciones: ¿permanece pegado al texto de origen o lo traduce con mayor libertad, en favor de una mayor belleza estilística y lingüística? Tampoco en los círculos de expertos se está de acuerdo sobre la existencia de una solución única al respecto, existiendo una discusión naciente sobre criterios de traducción.

Las traducciones no están ligadas a un medio material determinado: grabaciones sonoras pueden ser fijadas en escritura; de textos pueden resultar reportajes radiofónicos o televisivos. Teniéndose en cuenta en todo ello los criterios fijados por el mandante.

La profesión del traductor es un reto: como mediador y constructor de puentes entre las culturas el traductor tiene a su cargo una tarea fatigosa pero al mismo tiempo también interesante y de gran responsabilidad.