La interpretación como profesión

dolmetscher-Konsekutivdolmetscher, Messedolmetscher, Notariatsdolmetscher, Gerichtsdolmetscher, Begleitdolmetscher

 

 

 

 

 

Konsekutivdolmetscher  Begleitdolmetscher  Verhandlungsdolmetscher

 

El oficio del intérprete es considerado como uno de los más fatigosos que existen, con un factor de estrés tan alto como el del piloto, médico o maestro. La rutina no tiene cabida aquí, pues los intérpretes trabajan en los más distintos los ámbitos de la vida, desde trámites ante notarios y registros civiles, pasando por conferencias de especialistas, p. ej. en torno a temas de economía agraria o financiera, hasta discusiones políticas, como las que tienen lugar en las ONU o en la UE. A pesar de que siempre permanecen en segundo plano, sin las intérpretes y los intérpretes no sería posible una cooperación económica y política global. Para trabajar como intérprete no es para nada suficiente tener talento para los idiomas, aunque esto naturalmente represente una condición esencial. Un intérprete transmite no sólo la palabra dicha, también tiene que tener presente la mímica, los gestos, el tono de voz del hablante. Así que un cierto talento teatral es también indispensable. Es importante poseer una formación general, así como la capacidad de iniciarse a corto plazo en materias muy distintas. Y no es de menospreciar la importancia de profundos conocimientos del país, pues el conocimiento de los usos y costumbres de una determinada cultura puede preservar a los interlocutores de posibles deslices en el comportamiento. Importantes condiciones previas para ejercer la profesión de intérprete son, además: resistencia ante el estrés, alta capacidad de concentración y buena facultad de análisis. Esto es especialmente válido en la interpretación simultánea, en la que lo que se dice es transferido simultáneamente a la lengua de destino. Como esta actividad es extraordinariamente fatigosa, en la interpretación simultánea se alternan por regla general varios intérpretes tras aproximadamente media hora de trabajo. En la interpretación consecutiva primeramente se toma nota de lo que se va diciendo, para, tras varios minutos, transferirlo a la lengua de destino, cosa que aminora algo el factor estresante. Un intérprete siempre se esfuerza en no abandonar del segundo plano. Aporta un servicio en el que intenta pasar desapercibido y darles a los interlocutores la sensación de comunicar directamente entre sí. Esta aspiración a la “autodisolución” significa que la discreción y el recogimiento son rasgos esenciales del intérprete: el intérprete no debe impartir censuras, ni siquiera caer en valoraciones propias. Teniendo en cuenta la explosividad de algunos eventos o la importancia de las personas participantes, la seriedad y la confidencialidad en la interpretación se sobreentienden. En Alemania no está protegida legalmente la denominación profesional de intérprete simultáneo, lo que significa que es posible ejercer la profesión sin la correspondiente formación y examen. Sin embargo, existen algunas titulaciones, que cambian de un Estado federado a otro y que se adquieren a través de determinadas formaciones, títulos o permisos, p. ej. de intérprete diplomado, intérprete especializado diplomado, intérprete general jurado, intérprete certificado judicialmente o intérprete de designación pública. Como punto de referencia de la buena calidad de una interpretación se suele tomar la Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencias (aiic), con sede en Ginebra. A pesar de „vivir en el anonimato“, los intérpretes de conferencias juegan un papel vital en la sociedad global de nuestros días. Los intérpretes no sólo transmiten palabras, antes bien median entre formas de pensar y culturas diferentes, contribuyendo de esta manera al éxito de los vínculos políticos y económicos entre personas de diferentes países.